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¡HOLA GENTE!
Nuestra nota de hoy continúa con la cuestión planteada en la anterior: la importancia del CARÁCTER de nuestro jardín, ya dijimos, para que no se convierta en un cúmulo de elementos deshilvanados e inconsistentes.
Cuando hablamos de dar un carácter, una identidad, un “tema”, hablamos de AMBIENTAR. Y ¿qué es ambientar?
Bueno, creo que podríamos definirlo como el arte de dar a nuestro jardín una cantidad de notas evocadoras que sugieran un tema determinado.
Este puede ser tan simple como “cálido y acogedor”, o “racional y aséptico”, o “agreste”, o “boscoso”, o “moderno”, o “ribereño”, o “romántico”... o ... o ... o lo que nos cuadre.
Pero también podría traer a la memoria o a la imaginación recuerdos de viajes, y en este sentido se abre un nuevo abanico de posibilidades: podría ser un jardín mediterráneo, o selvático, o californiano.
Incluso podría tener connotaciones históricas, y titularse jardín francés, español, italiano inglés u oriental ...
¿Por qué no tener puntos de contacto con alguna descripción de un libro leído, con alguna película que nos haya impactado (y tener un jardín onda “Africa mía”) , tal vez un recuerdo de infancia o una vivencia inolvidable?
Nadie nos puede dictar lo que debemos hacer en nuestro espacio privado, y sería deseable que todos nuestros jardines fueran tan diferentes entre sí, como diferencias hay entre nosotros INDIVIDUOS.
¡Basta de jardines estereotipados, basta de jardines sin alma!
¡Atrevámonos a gozar de nuestro reducto, de nuestra expresión verde!
Y mientras nos descubrimos y decidimos el ambiente que nos satisface, díganme si alguna de estas fotos no les sugiere una escena romántica, formal, campera, intima, o ribereña.
P.D.: Sigan pensando, escríbanme, y nos vemos en una próxima nota. ¡Arrivederci!
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