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El césped ha sido siempre un motivo de preocupación para todos aquellos que tienen el privilegio de residir en el cinturón verde que rodea a Buenos Aires. La escasa información local disponible sobre el tema ha contribuido a generar cierto misterio sobre cuales son los pasos necesarios para obtener una cobertura de alta calidad a lo largo de todo el año.
En este momento nos encontramos iniciando la época ideal para realizar una de las labores claves del calendario de mantenimiento del césped: la resiembra. Antes de introducirnos en los conceptos básicos de esta tarea debemos hacer una breve disquisición técnica sobre la composición botánica de nuestros parques. En la inmensa mayoría de los casos nos encontraremos con "gramilla", con "gramillón" o, menos frecuentemente, con "Kikuyo". La primera especie es el Cynodon dactylon o pasto Bermuda y es, en realidad, una muy agresiva maleza dominante en áreas de buena exposición solar. El gramillón (Stenotaphrum secundatum) o pasto de San Agustín, natural en campos bajos, tiene textura de hoja más gruesa y un muy buen comportamiento en áreas de media sombra. Por último, el Pennisetum clandestinum o Kikuyo es sumamente invasor, crece algo más grueso y erecto, requiere pleno sol y goza de un cierto prestigio poco fundamentado.
Estas especies son de ciclo estival y requieren altas temperaturas para su crecimiento. Así es que, con la llegada de las primeras heladas, disminuirán su metabolismo y entrarán en dormición con la consiguiente pérdida de color. Este proceso de "amarillamiento" de la cobertura será menos intenso y más breve en aquellas superficies que tengan algún reparo. En realidad estos pastos son naturales e, inclusive, de uso forrajero en sus zonas de origen. Sólo existen algunas variedades de Bermuda que, por selección genética, tiene verdaderas características de césped.
La resiembra, entonces, consiste en implantar una especie de ciclo otoño-primavera sobre la base de verano preexistente para obtener una cobertura homogénea y verde durante el semestre frío. Esta especie es por excelencia el Ryegrass (Lolium sp.) o "pasto inglés". El ryegrass anual, tal como lo indica su nombre, cumple su ciclo biológico en el año calendario, envejece y muere con los calores de principios del verano. Por su parte, el ryegrass perenne tampoco sobrevive completamente al verano y a la competencia de la base estival y sólo persiste parcialmente hacia el año siguiente. La perennidad total del ryegrass se verifica en zonas frías más al sur de nuestra latitud. La elección de un ryegrass perenne no se realiza por su eventual perennidad sino por sus mayores atributos de calidad y tolerancia al pisoteo.
Por supuesto encontraremos semilla de Ryegrass de varios precios y calidades. El amplio abanico de posibilidades va desde el ryegrass anual "criollo" en un extremo hasta los perennes enanos de origen norteamericano que marcan el tope de calidad. En el medio tenemos el ryegrass anual "Oregon"y los ryegrasses perennes europeos que, seguramente, marcan el punto de mejor relación costo/calidad. En términos generales, los ryegrasses nacionales son forrajeros y los importados poseen genética enana de césped que se manifiesta en una hoja más fina, color más oscuro, ausencia de matas y mejor comportamiento ante las adversidades tales como pisoteo y enfermedades. Cuando lleguen las altas temperaturas irán desapareciendo y así permitirán que su cobertura de verano que se encuentra en dormición se
restablezca.
| PASOS
DE
LA
RESIEMBRA |
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Realizar un corte bien bajo del césped y recoger el pasto
cortado.
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Humedecer la capa superficial del suelo con un riego muy suave.
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Si es
necesario, escarificar levemente la superficie con un rastrillo de dientes
afilados.
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Sembrar 6 Kg. cada 100 m2 de semillas en dos pasadas al voleo perpendiculares entre sí.
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Si es posible cubrir con una pequeña capa de arena y pasar un rodillo para asegurar un buen contacto de la semilla con la
tierra.
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Inmediatamente luego de sembrar riegue con una lluvia
fina. No encharque la
superficie.
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Mantener húmedo permanentemente durante 15 días hasta el primer
corte.
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Realizar el primer corte cuando la altura del césped alcance los 6 cm. No remover más de un cuarto del largo de la hoja
(despuntar
solamente). Gradualmente disminuya la altura de corte hasta un promedio de 2-3 cm.
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Luego del primer corte fertilizar con fertilizante arrancador de liberación lenta 16-25-12 (2 Kg. cada 100 m2).
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| EL
CORTE |
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Nunca cortar el césped cuando esta húmedo.
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Si es posible hacerlo al atardecer.
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Usar una máquina con la cuchilla bien afilada. Verificar que el corte sea neto y que no deshilacha la hoja. En general se recomienda utilizar una máquina naftera con un motor de por lo menos 4 HP.
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Si se corta el césped con una plataforma de reciclado, los restos son desmenuzados y pueden ser dejados en superficie. De otra manera convendrá recogerlos para evitar la formación de thatch (capa de restos sin descomponer que impermeabiliza el suelo). Realizar un corte bien bajo del césped y recoger el pasto
cortado.
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En áreas sombreadas será necesaria la implantación de una mezcla de especies en otoño. Deben utilizarse una mezcla de especies invernales como Ryegrasses, Festucas y Poas. Estos son los ingredientes básicos de las mezclas preformuladas que se comercializan localmente. Por supuesto que de la composición porcentual de las especies dependerá la calidad de la mezcla. Para lograr perennidad debe evitarse aquellas que contengan ryegrass anual. Las tareas a realizar son similares a la resiembra con la diferencia que la escarificación debe ser más profunda. Debe tenerse en cuenta que la velocidad de cobertura de estas especies es significativamente más lenta que la de los ryegrasses por lo cual debe contarse con algo de paciencia.
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