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Para incorporar un sistema de riego se requieren dos etapas: una de diseño y otra de instalación. Si el sistema es diseñado adecuadamente, su
funcionamiento será mas eficiente y no será necesario corregir posteriormente los errores cometidos. Como regla general recuerde que siempre es más caro arreglar lo hecho, que hacerlo bien desde el comienzo.
Hoy en día existen muchas personas que anuncian la instalación de sistemas de riego y recorriendo nos encontramos con la sorpresa que existen áreas sin riego y otras sobreregadas, por mal espaciamiento de los aspersores, caños que revientan por picos de presión, válvulas que fallan por mala calidad en sus componentes, etc.
Estos sistema han sido colocados por personas poco capacitadas , que mucho entenderían de zanjeos y cañerías, pero poco de cálculos previos para un buen funcionamiento.
Arreglar un sistema mal concebido trae luego gastos de dinero y roturas en el área verde , que nadie esta dispuesto a afrontar.
Por ello, asegúrese que el diseño del sistema , lo realice un profesional idóneo, contemplando los cálculos hidráulicos y los requerimientos agronómicos del espacio a regar.
En cuanto a la instalación ,que normalmente la realiza la misma empresa que ejecuto el diseño, debemos asegurarnos que se efectúe con materiales de reconocidas marcas de mercado, tanto para la conducción como para la emisión de agua.
Tenemos que exigir la prolijidad en todas las etapas de la instalación para alterar lo menos posible el terreno.
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